Logo_PT

Internet verde

Internet verde

internet-verde-header

Vivimos en red. Una red que nos une y nos conecta a todos los seres vivos, de diferentes maneras. Esa conexión ocurre a través de “lazos” eléctricos, magnéticos, químicos. Son electrones, protones, neutrones que se manifiestan constantemente, como ondas o partículas. Aunque no podamos verlos, existen e impregnan todo y a todos.

Es difícil sostener la noción clásica de materia cuando oímos que básicamente estamos constituidos por átomos y vacío. Entre estas minúsculas partículas hay espacios que no están llenos de átomos. Entonces, somos un conjunto de “bolitas” que flotan por ahí, pero unidas, dando la idea de un cuerpo, de algo compacto, sólido.

Lo mismo ocurre con las mesas, los bolígrafos, las piedras, los girasoles, los gatos, los peces, las mariposas.

Los trabajos científicos de todo el mundo están demostrando que la mayoría de los seres vivos se comunican de alguna manera. Esa comunicación sucede de distintas formas, muy diferente de lo que el ser humano conoce mejor, que es el habla.

Cada uno de los reinos – mineral, vegetal y animal – se expresa dentro de los elementos característicos de su constitución y estas manifestaciones se están entendiendo mejor en las últimas décadas.

Un éxito editorial en los años 1970, el libro La vida secreta de las plantas provocó discusiones dentro de la comunidad científica y fascinó al público. La obra presenta estudios sobre la “inteligencia” en especies vegetales, que muestran que las plantas liberan sustancias para alejar a los depredadores, ocupan más espacio cuando hay una especie competidora en el mismo terreno, pero no lo hacen con otras de su propia especie.

En los años 1990, científicos de la Universidad de Bonn, en Alemania, descubrieron que existe un área de la raíz, una zona de transición, en la que se encuentran células con actina y miosina, que son las mismas moléculas que permiten la actividad muscular de los animales. Estas células funcionan de la misma manera que las conexiones nerviosas de los animales, las sinapsis. Los científicos, entonces, comenzaron a converger en una teoría que sostiene que en los extremos de las raíces existe el principio de un sistema nervioso, una red neuronal.

En 2009, el documental francés L’esprit des plantes (El espíritu de las plantas), del director Jacques Mitsch, capturó un ejemplo interesante de estos aspectos. El video retrata un fenómeno ocurrido con los Kudús (especie de antílope) de África del Sur, cuando hubo un aumento significativo de la mortalidad de estos animales.

Los biólogos trabajaron con la hipótesis de parásitos o de envenenamiento. Sin embargo, la verdadera causa sorprendió a todos: los árboles de acacia, principal fuente de alimento de estos herbívoros, habían desarrollado una técnica de auto preservación contra la acción de los kudús que desencadenó la producción de tanino en sus propias hojas, volviéndolas tóxicas. Un ejemplo de creación de estrategia para resolución de problemas y trabajo en red.

La percepción de la inteligencia vegetal no es tan nueva. El autor de la teoría de la evolución, Charles Darwin (1809-1882), ya especulaba sobre la existencia de una “raíz-cerebro”, responsable de tomar decisiones sobre la absorción de nutrientes y el crecimiento de la planta.

Investigaciones más recientes demuestran que las raíces crecen en dirección consciente, evitando competidores y ayudándose mutuamente, sin centros de mando, con decisiones compartidas. Funcionan como centrales sensoriales – como si fuese un enorme sistema neurológico – procesando información del ambiente (agua, luz solar, presencia de depredadores, etc.), como los tipos de hongos con los que se pueden asociar, el control de nitrógeno, dependiendo del clima, y la calidad de los nutrientes.

Las plantas sienten, tienen memoria, saben contar, reclutan aliados (especialmente microorganismos, para el intercambio de sustancias), “amamantan” sus brotes, cuidan de los añejos y enfermos, aprenden por medio de procesos bioquímicos y eléctricos que se repiten, registran experiencias y sus resultados.

Frente a estos estudios y constataciones, nos damos cuenta de que los vegetales ya manifiestan la idea de la cooperación, la vida en comunidad, el sentido de colectividad y la solidaridad, por medio de una red perfecta de comunicación.

 

Colaboración: Carmen Valeria de Andrade Barreto

Nuestro Movimiento

Nuestro Movimiento

Ver más

Material Relacionado

error: Conteúdo reservado ao Site da PRÓ-VIDA.

X